
Cuando empezamos a crecer, cruzamos por una etapa conocida como la pubertad en la que nuestras hormonas nos alteran emocionalmente y surgen varios cambios físicos, los hombres empiezan a gustar de las mujeres y viceversa, en todo este proceso con la madurez mental de un adolescente, empezamos a confundir los sentimientos con los impulsos naturales, empezamos hablar de amor, cariño y todos esos sentimientos que a duras penas logramos entender su significado. En la actualidad las relaciones de pareja se ven envueltas en una crisis de las ligas mayores; los matrimonios se dan a temprana edad, los divorcios siguen aumentando cada año y los adolescentes empiezan a creer que el estar con varias chicas esta in lo cual nos lleva a meditar si realmente conocemos y entendemos que es el amor.
En efecto, según estadísticas del INEC (Instituto de Estadísticas y Censos) los matrimonios se dan a una edad promedio de 20 a 23 años, época en la que muy pocos alcanzan una madurez mental adecuada para llevar una relación de matrimonio y mucho menos ser padres. Cuando somos adolescentes empezamos a explorar la sexualidad de forma abierta y “segura”, creemos que somos los dueños del mundo y que ejercemos el derecho a la libertad de nuestro cuerpo, lo que no nos damos cuenta son las consecuencias que esto puede acarrear; la mayoría de matrimonios jóvenes son consecuencia de embarazos no esperados, pensando que la solución es el matrimonio. Pero esto solo produce en la pareja reales conflictos emocionales y psiquicos ya que al no poseer la madurez metal y física suficiente para aceptar la responsabilidad de la convivencia, surgen los adulterios (engaños), fenómeno que en la actualidad se ha convertido algo normal.
Por esta razón, desde 1999 hasta la actualidad los divorcios han aumentado en un 12% sobretodo en las ciudades capitales. Este es un fenómeno que se está desarrollando en altas proporciones; y es como decían los abuelitos: “cuando el hambre entra por la puerta el amor sale por la ventana”. El registro civil ha hecho público este fenómeno, lo extraño es que: más fácil resulta el casarse que divorciarse y por supuesto mucho más barato, entonces lo ideal seria pensarlo bien antes de contraer matrimonio; el error más grande que cometemos es cuando, por temor a equivocarnos, dejamos de arriesgar en el viaje hacia nuestras metas y el matrimonio es una de ellas. Es necesario comprender que si queremos mantener un matrimonio, la parte económica no es la indispensable, es importante eso sí; pero la comunicación y la forma como tratamos a nuestros semejantes, es lo que nos hace mas humanos.
Por otro lado, la promiscuidad en los jóvenes de la actualidad es lago común que tiende a rayar en la normalidad. Si bien es cierto que los hombres todavía piensan que son ellos los que manejan las cosas, ahora con las modernas tendencias y la errada concepción de la liberación femenina, las mujeres asumen su rol en la sociedad, algo que choca con la todavia presente, actitud machista de los ecuatorianos; la promiscuidad no solo es algo “de hombres” ahora el indice de engaños es mucho más alto en las mujeres que en los hombres, justificándose con el alcohol o las drogas, lo que nos lleva a su vez a un alto índice de abortos, embarazos prematuros y graves daños emocionales. Con este análisis podemos llegar a la reflexión siguiente:
Crecer es dejar atrás algo a lo cual estuvimos apegados y que nos cuesta desprendernos, es atrevernos una vez más y estar dispuestos a ser diferentes de lo que fuimos ayer, es desarrollarnos y evolucionar desde adentro, porque al final del camino no te premiarán por lo que encuentres, sino por aquello que hayas buscado honestamente.
Finalmente, podemos concluir que los matrimonios jóvenes solo producen una pareja inmadura metal y física donde surgen adulterios, tristeza, soledad, maltratos físicos y psicológicos; por lo tanto es necesario entender que si queremos mantener un matrimonio o llegar a el, la parte económica no es la imprescindible; la comunicación y la forma como tratamos a las personas que están a nuestro alrededor, es lo que nos hace mas humanos y si decidimos corregir un error, estamos evolucionando, cuando dejamos de hacer algo que nos empequeñece, estamos desarrollándonos. Todos los días la vida nos presenta oportunidades de crecer y el matrimonio es una de ellas, por eso es mejor pensar si estamos listos o no para afrontar una responsabilidad como esta.
Excelente analisis y muy cierto, claro tiene que ver con la cultura, cada vez mas estamos “acostumbrandonos” a ver infidelidades, violencia en la pareja, etc. Sin embargo si no preocupamos mas de nuestros hijos podriamos evitar que ellos acuten de forma similar o inculcar un pensamiento diferente, finalmente depende de cada uno de nosotros que resulte de una relacion de pareja, esta puede ser joven y existosa, solo depende ke valores nos formaron y como llevamos una relacion.
Saludos
Te agradezco mucho tu comentario, es un complemento muy valioso al artículo.
Saludos